Alternativas a la oficina en casa

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No son pocos los profesionales freelance que deciden instalar su oficina en su propio domicilio. Sin embargo, es común que se termine mezclando la esfera profesional con la personal, lo que suele conllevar problemas para el desarrollo del negocio.

Existen múltiples alternativas a la instalación de la oficina en casa, desde el alquiler de un despacho hasta el uso compartido de espacios de trabajo en fórmulas como las del coworking.

La oficina en casa

Instalar la oficina en casa es la opción que toman algunos profesionales pensando que realmente tienen poco trabajo de oficina y que, de este modo, ahorrarán costes de alquiler y mantenimiento, y ganarán tiempo en términos de conciliación laboral y familiar.

Sin embargo, la oficina en casa no siempre es la solución más ventajosa. Es habitual que terminen mezclándose gastos personales y profesionales, y que el tiempo de trabajo se alargue más allá de lo que lo haría en una oficina convencional, con el perjuicio que ello supone para la vida familiar.

Por otra parte, la oficina en casa acabará siendo un obstáculo para nuestra relación con los clientes, a los que difícilmente podremos recibir en nuestra oficina, de modo que tampoco les podremos ofrecer una imagen profesional y solvente.

Además, si queremos una oficina funcional, terminaremos restando mucho espacio a la vivienda, dado que no solo necesitaremos una mesa y un ordenador, sino que, tarde o temprano, nos hará falta más espacio para archivos y documentación, impresoras, etc.

Alquiler de despacho individual

La alternativa clásica a la oficina en casa es el alquiler de un despacho propio. En general, es la opción más cómoda ya que nos permite contar con un espacio cerrado, individual, que podremos adecuar a nuestras necesidades.

Alquilar un despacho individual nos permitirá, además, preservar la intimidad en nuestro trabajo y la confidencialidad de nuestras comunicaciones: reuniones, videoconferencias, conversaciones telefónicas, etc.

A diferencia de la oficina en casa, nos será más fácil establecer horarios de trabajo razonables y conciliar la vida laboral y familiar con mayores garantías. Con una oficina propia, mejoraremos nuestra imagen ante nuestros clientes, a los que podremos recibir en un espacio profesional y adecuado para el trabajo.

Sin embargo, es cierto que los costes del alquiler de un despacho pueden ser elevados especialmente al principio.

Una solución que, además de reducir costes, nos ayudará a impulsar nuestra imagen es alquilar el despacho en un centro de negocios.

Las ventajas son múltiples. La principal es que podremos empezar a trabajar desde el primer día, sin preocuparnos por la adquisición de equipamiento ni por la contratación de servicios de internet, telefonía, limpieza, etc.

En un centro de negocios, no estaremos simplemente alquilando un espacio, sino que estaremos contratando servicios. Entre ellos, lo más habitual es que podamos contar con el servicio de oficina virtual, de recepción de llamadas y correspondencia, e incluso con la posibilidad de usar salas de reuniones.

Alquilar una oficina compartida

Además del alquiler de un despacho individual, los centros de negocios ofrecen la posibilidad de alquilar despachos compartidos. Esta alternativa no solo proporciona ventajas en lo económico. Compartir despacho también significa trabajar cerca de otros profesionales, dejando espacio para sinergias y nuevas posibilidades de negocio.

A pesar de compartir oficina, siempre podremos contar con espacios privados si la oficina se ubica en un centro de negocios: podremos alquilar salas de reuniones, aulas de formación e incluso contaremos con espacios comunes como salas de espera, terrazas, etc.

Todo ello contribuirá a reforzar la imagen de nuestra empresa al asentarla en un ambiente distinguido y profesional.

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