Bienestar en el trabajo: perspectivas para el 2020

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La retribución económica sigue siendo uno de los elementos motivadores más importantes para cualquier profesional, pero no es el único. A veces, ni siquiera es el principal. Según el último informe de Hays, el 84% de los profesionales tiene en cuenta los beneficios no salariales a la hora de valorar un cambio laboral.

La satisfacción con el trabajo, más allá del salario

Los profesionales en general -y los millennials en particular- valoran incentivos y beneficios que van más allá de la retribución meramente económica. Los estilos de vida cambian y, con ellos, también las expectativas de los trabajadores.

La satisfacción con el trabajo tiene múltiples dimensiones que incluyen factores como la flexibilidad horaria o la conciliación entre la vida personal y laboral.

Tanto es así que un informe reciente de Randstad señala la conciliación profesional y familiar como el segundo criterio más importante –después de salario- a la hora de elegir una empresa o de permanecer en ella.

A su vez, aunque el principal motivo para abandonar una empresa sigue siendo un salario insuficiente, le siguen de cerca el percibir perspectivas profesionales limitadas o tener problemas para la conciliación laboral y personal.

Según el informe Ciclo de vida laboral What Workers Want Report 2019, otros factores especialmente valorados por los profesionales son la posibilidad de desarrollo profesional, la reputación y cultura de la empresa, así como los beneficios no salariales que permiten facilitar el día a día de los trabajadores y demostrarles que son valorados por la empresa.

En general, según el mismo informe, el 84% de los trabajadores considera dichos beneficios no salariales a la hora de valorar un cambio de empleo. Entre estos beneficios, destacan el trabajo flexible, la formación de calidad o el plan de carrera.

En cualquier caso, la satisfacción del profesional con su trabajo va directamente relacionada con la productividad de la empresa. De ahí que las empresas más punteras apuesten por potenciarla con la intención de atraer y retener el talento.

¿Qué beneficios deberían ofrecer las empresas?

Antes de plantearse cambios en su política de recursos humanos, las empresas deben conocer el perfil de sus profesionales y qué es lo que realmente esperan de un puesto de trabajo. Basta con echar un vistazo a estudios como el de Hays antes citado para ver que las expectativas de los profesionales son distintas según el sector productivo, pero también la edad o el género.

Para Hays, por ejemplo, si una empresa busca atraer a colaboradores pertenecientes a la Generación X debería proporcionarles un salario razonable, una mejora en su conciliación laboral-personal y oportunidades a largo plazo. Sin embargo, la Generación Z prioriza aspectos distintos del salario a la hora de buscar empleo, como por ejemplo la formación que se le ofrezca.

Oportunidades y red de contactos

Entre las oportunidades que los trabajadores pueden tener dentro de una empresa despunta cada vez con más fuerza la flexibilidad horaria, así como la posibilidad de construir una sólida red de contactos a nivel profesional.

Los trabajadores, especialmente los más jóvenes, aprecian trabajar en espacios que fomenten el contacto y la colaboración con otros profesionales, como los espacios de coworking y centros de negocios donde se promueven espacios comunes y eventos de networking.

De hecho, como se desprende del estudio What coworkers want, los profesionales que trabajan en oficinas flexibles tienen, en general, un nivel de satisfacción superior al de aquellos que permanecen en oficinas convencionales.

En este nivel de satisfacción tiene cada vez más peso la posibilidad de disponer de espacios de networking, áreas de descanso o incluso zonas de ración.

Salud, bienestar y trabajo

Otra parte importante de la satisfacción de un profesional tiene que ver también con su salud y su bienestar. El estrés laboral, por ejemplo, es una de las principales causas de absentismo y la causa de hasta un 60% de las bajas laborales según indica la Fundación MásHumano.

Por ello, cada vez son más las empresas que apuestan por contribuir al bienestar y la salud de sus trabajadores mediante programas de wellness. Con ello, no solamente responden a su propia ética empresarial, sino que consiguen minimizar los costes por absentismo, mejorar su productividad y, a la vez, distinguirse de sus competidores, proporcionando a sus profesionales un valor añadido que va más allá de lo laboral.

Los programas de wellness contemplan desde el fomento del deporte y hábitos de vida saludable hasta la promoción del bienestar emocional.

Algunas empresas apuestan incluso por combinar los beneficios de la gamificación y los hábitos saludables, proponiendo a sus empleados retos individuales o en equipo que tengan que ver con la actividad física o la alimentación y que, a la vez, ayuden a fomentar el trabajo en equipo y el sentimiento de pertenencia a la organización.

Bienestar, salud, contactos, flexibilidad, formación, oportunidades a largo plazo… las expectativas de los profesionales son complejas y van evolucionando generación tras generación. Por ello, la atracción y retención del talento debe basarse en políticas de recursos humanos multidimensionales y en constante actualización.

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