Hoja de ruta para llegar a tus objetivos

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Ya sea en el terreno profesional o personal, fijarse objetivos no es suficiente para alcanzarlos. Para perseguir seriamente una meta, y no simplemente soñar con ella, es necesario contar con una hoja de ruta que nos oriente y evite que nos desviemos de nuestros objetivos verdaderos.

Para empezar, objetivos de verdad

Es fácil confundir objetivos con meras declaraciones de intenciones o, incluso, con fantasías poco realistas. Por eso, el primer paso ante cualquier propósito profesional que nos hagamos es definir correctamente nuestros objetivos.

Para hacerlo, podemos seguir la clásica fórmula SMART, que describe los objetivos como aquellas metas que cumplen los siguientes principios:

  • Specific: los objetivos deben ser específicos, indicando claramente qué es lo que queremos alcanzar.
  • Measurable: los objetivos deben ser mesurables porque solo así podremos evaluar si los hemos alcanzado o no, y en qué medida lo hemos hecho.
  • Achievable: los objetivos deben ser alcanzables, considerando nuestros recursos tanto materiales como humanos.
  • Realistic: los objetivos deben ser realistas. Además de alcanzables con nuestros recursos, deben partir de la realidad que nos rodea y ser coherentes con ella.
  • Time-related: los objetivos deben estar delimitados en el tiempo, para poder definir los plazos en los que pensamos alcanzarlos y poder medir así sus resultados en un momento dado.

En cualquier caso, será importante dedicar el tiempo suficiente para definir estos objetivos que van a ser el motor de toda la hoja de ruta, su razón de ser y el punto de referencia para evaluar todo el proceso.

Definir un plan de acción

Una vez definidos los objetivos, de ellos deberían poder derivarse cada paso de la hoja de ruta que nos planteemos. Para hacerlo más fácil, es necesario desglosar los objetivos más generales en objetivos específicos e incluso en objetivos operativos, de modo que cada nivel concrete el nivel anterior.

Finalmente, de ese nivel más concreto deberíamos poder extraer estrategias y tareas concretas a las cuales asignaremos un responsable, un tiempo determinado y, si procede, una metodología específica.

Un paso fundamental es calendarizar nuestras acciones y tareas. Solo así podremos:

  • Evitar que la persecución de nuestros objetivos se eternice y sea relegada siempre detrás de las urgencias que, en el día a día, consumen nuestras energías.
  • Analizar periódicamente el grado de consecución de los objetivos, para poder ver si nos acercamos o no y, en caso negativo, establecer las medidas correctoras que consideremos necesarias.

En este plan de acción, otro elemento clave es la asignación de recursos: nada conseguiremos si no hemos hecho un detallado análisis de costes y somos capaces de prever qué inversión requieren nuestros objetivos, en términos de tiempo, dinero y otros recursos.

Los indicadores de logro

Para saber si hemos alcanzado nuestros objetivos o si nos acercamos o nos alejamos de ellos, es imprescindible haber definido desde el principio un cuadro de indicadores adecuado.

El cuadro de indicadores nos ha de permitir monitorizar todo el proceso hasta la consecución de nuestros objetivos. Para definirlos, consideraremos criterios cuantitativos, pero también cualitativos, para asegurarnos de incluir todas las dimensiones de nuestros objetivos.

Nuestro objetivo puede ser, por ejemplo, ampliar nuestra cartera de clientes en un determinado porcentaje. Sin embargo, no podemos contentarnos con medir cuántos nuevos clientes conseguimos sino también su nivel de satisfacción, su fidelidad, etc.

Implicar a nuestro equipo

Ningún objetivo empresarial se logra en solitario: en mayor o menor medida, necesitaremos el apoyo de nuestro equipo y, para que este apoyo sea lo más sólido posible, es necesario implicar a nuestros colaboradores.

Una forma de hacerlo es aplicar políticas de incentivos o trabajo por objetivos. Más allá de la retribución, sin embargo, hay que cuidar otros aspectos como el clima laboral, la formación interna de los trabajadores, la conciliación laboral y familiar, el reconocimiento y el apoyo a la realización profesional.

Prever alternativas

Con todo, algunos objetivos no se logran a pesar de haber puesto todo el empeño y recursos necesarios. Contingencias imprevistas pueden dar al traste con todo el trabajo hecho. Por ello, también debemos tener un plan alternativo, que nos permita seguir adelante aun cuando nuestros objetivos no se alcancen en el tiempo estimado.

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