La ergonomía en la oficina: claves para no sufrir

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Las largas jornadas laborales en la oficina pueden terminar pasando factura en distintos ámbitos de la vida y el más evidente de ellos, seguramente, es el de la salud.

El mobiliario en la oficina

El mobiliario es fundamental a la hora de proteger al profesional de las molestias físicas que acucian a menudo a los trabajadores de una oficina. Las mesas, archivadores, armarios, sillas… todos los elementos que conforman una oficina deben estar elegidos cuidadosamente, para evitar molestias que pueden terminar perjudicando nuestra salud.

La silla, por ejemplo, es una de las herramientas seguramente más importantes a este respecto. Aunque no existe un modelo perfecto de silla ergonómica que nos valga para todos los casos, sí que disponemos de pautas que nos pueden ayudar a elegir la que se adecue más a las características del puesto de trabajo para el que va a servir.

Según los Criterios ergonómicos para la selección de sillas de oficina del INSST, el asiento de trabajo debe ser estable, permitir libertad de movimiento y proporcionar una postura cómoda. Para asegurar dicha comodidad, la silla debería ser ajustable tanto en altura y reclinable. Además, la silla debe prestar un apoyo suficiente a la columna vertebral y a la zona lumbar.

En una oficina, debemos conseguir que la silla actúe como un apoyo suficiente para la columna vertebral y la zona lumbar. Debe ser cómoda, con un asiento no resbaladizo y siempre que se posible con superficie transpirable en las zonas de contacto. Además, las sillas deben incluir ruedas y contar con cinco puntos de apoyo en el suelo.

Trabajando delante de una pantalla

Sin embargo, la ergonomía no depende solo de la silla que se emplee, sino que todo el entorno, incluyendo especialmente las pantallas, deben estar orientadas para asegurar el mayor bienestar posible.

En ese sentido, por ejemplo, debe asegurarse que no se produzcan reflejos en la pantalla que dificulten su visualización. Por ello, será necesario que las luminarias estén en línea con el puesto de trabajo y que las ventanas queden fuera del campo visual de la persona trabajadora.

La ubicación de la pantalla también es relevante: debería situarse dentro del campo visual de la persona trabajadora, pero sin suponer un obstáculo para otras actividades como, por ejemplo, la atención presencial a clientes.

Equipar una oficina: mucho más que confort

Equipar una oficina implica, por lo tanto, considerar gran cantidad de factores que afectan no solamente al confort sino también la salud de los profesionales que van a trabajar en ella. Todo ello supone un esfuerzo que va más allá de lo económico.

Este es uno de los muchos motivos por los que cada vez más emprendedores optan por ubicar sus oficinas en centros de negocios, donde pueden disponer de despachos y oficinas totalmente equipados desde el primer día.

Además de la evidente ventaja económica y de flexibilidad, cuando contratamos los servicios de un centro de negocios, nos ahorramos también la preocupación de tener que elegir o renovar el mobiliario de la oficina, reformar su sistema de climatización o iluminación, etc.

Con ello, nos aseguramos no solo de pagar únicamente por el espacio que necesitamos de verdad sino también de que ese espacio ya haya sido acondicionado previamente y presente todas las garantías para los profesionales que van a trabajar en él.