Las bases para ser un buen emprendedor

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Convertirse en emprendedor es un proyecto profesional que requiere determinación, creatividad, disciplina y, sobre todo, un proyecto motivador, sólido, por el que merezca la pena asumir los riesgos de arrancar un negocio.

Centros de trabajo con todas las medidas de seguridad

El proyecto es la base de toda iniciativa emprendedora. Sin un proyecto sólido y bien planificado, la aventura del emprendedor puede convertirse en un camino muy complicado de recorrer.

Para asegurar la solidez de nuestra iniciativa, debemos partir no solo de una idea de negocio atractiva, sino que debemos construir un verdadero proyecto que contemple objetivos claros, actividades y tareas concretas, estudios de mercado, un presupuesto consistente, etc.

Buscar apoyo

Ser emprendedor no significa trabajar en soledad y sin ayuda. En un inicio, es recomendable informarse sobre todos los apoyos con los que puede contar el proyecto: ayudas a la innovación, subvenciones para emprendedores, etc. De igual forma, es conveniente conocer los servicios que nos pueden ofrecer las cámaras de comercio u otras instituciones que puedan dar apoyo a nuevas iniciativas empresariales.

Optimizar recursos

Toda iniciativa requiere una inversión, ya sea esta más cuantiosa o más reducida. Sin embargo, tanto en un caso como en el otro, nos conviene optimizar recursos y evitar cargas económicas que puedan comprometer la continuidad del negocio si encontramos cualquier bache en el camino.

Un ejemplo claro de ello es el espacio de trabajo. Optar por un espacio de coworking o un centro de negocios, por ejemplo, nos ahorrará todo el tiempo y el dinero que requiere montar una oficina desde cero, acondicionándola y contratando todos los suministros y servicios complementarios.

Los centros de negocios, en cambio, proporcionan soluciones llave en mano, que permiten al emprendedor establecerse y empezar a trabajar desde el primer día, con todas las necesidades cotidianas resueltas, desde el espacio, servicios de paquetería, recepción, suministros, limpieza, teléfono, equipos informáticos, etc.

La red de contactos profesionales

El trabajo en un centro de negocios o espacio de coworking proporciona, además, una ventaja fundamental que resulta clave en el lanzamiento de una iniciativa empresarial: la red de contactos.

Tejer una red de relaciones susceptibles de enriquecer nuestro proyecto significa contar con una fuente donde encontrar colaboradores, clientes, trabajadores, proveedores, etc. También nos permitirá generar nuevas oportunidades para nuestro negocio y adquirir nuevos conocimientos.

La red de contactos debe construirse de forma consciente, sin dispersar esfuerzos, focalizándonos en el tipo de contactos que nos van a resultar más enriquecedores.

Conocer a nuestros clientes

Algo parecido ocurre con nuestros clientes: no podemos dirigirnos a todo el mundo, sino que debemos tener muy claro cuál es nuestro público objetivo. Y una vez tengamos el perfil claro, debemos conocerlo, saber qué necesita, y cuándo, sus preferencias, sus expectativas.

Solo desde el conocimiento del cliente podremos, de verdad, llevar hasta él nuestro proyecto.

Rodéate de expertos

Para dar fuerza a nuestro proyecto, no debemos tener miedo de rodearnos de expertos. Todo lo contrario, debemos atraer el talento, entusiasmarlo y fidelizarlo, para que nos ayude a alcanzar nuestros objetivos.

Perseverar

Los objetivos no siempre se cumplen. Esa es una realidad que debemos asumir como un riesgo posible, desde el primer día. Según datos del Eurostat de 2019, el 47% de los emprendedores autónomos sin asalariados que ponen en marcha un proyecto fracasa a los tres años.

Ser conscientes de esta posibilidad no debe desalentarnos sino, todo lo contrario, prepararnos mejor aún para minimizar el riesgo y perseverar. Aunque tengamos un proyecto sólido y una firme red de apoyos, los resultados pueden no ser inmediatos: necesitaremos también grandes dosis de trabajo, disciplina, motivación y paciencia.